Gustavo Segré, analista político internacional, conversó con Eduardo Feinmann sobre el fallo de la Corte Suprema de Brasil que dejó a Lula Da Silva a un paso de quedar libre.

-“Esto viene desde 1988, cuando cambia la Constitución. Luego, en 2009 da una interpretación diferente de ese artículo. Y en 2016 vuelve a alterarse y dice que después de la segunda instancia, el cumplimiento es efectivo”

-“Puede decretarse la prisión preventiva pero eso depende de los jueces. La salida no es automática y la libertad tampoco es total

-“Lula podría haber pedido una regresión de pena, para salir con una tobillera. Sin embargo, él se negó, quería salir en libertad

-“El hecho de que salga, aunque siga estando sentenciado, para mucha gente es porque es inocente. Ese es el discurso político que le quiere dar al partido de los trabajadores y a gran parte del gobierno que asumirá acá el 10 de diciembre

-“No creo que Lula esté presente el día que asuma Alberto Fernández junto a Cristina. Sería mojarle la oreja a la Justicia

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