“Mentí para entrar a Metrovías: hice un currículum como mecánico”, recuerda Segovia, que es maestro panadero y tiene ocho hijos. El pintoresco perfil del hombre que comanda el bloque que busca formar un sindicato separado de la UTA.

Detrás del paro de subtes -que promete reiterarse cíclicamente hasta que el gobierno ofrezca una solución, y se perfila como un conflicto-bisagra para que nuevos sindicatos independientes se sienten a la mesa grande para discutir las condiciones de sus afiliados- se ubican unas 16 personas que representan a, por lo menos, 2600 empleados de Metrovías.

Principio del formulario

En el subte hay cinco áreas: Auxiliares de estación, Boletería, Peón general de limpieza, Tráfico, y Taller. Dentro de estas cinco áreas hay 16 delegados: dos o tres responsables por sector. A la cabeza de los cabecillas de cada área está Néstor Segovia, la cara visible del reclamo, delegado de Taller en la línea C, militante del MST y “el referente de todas las líneas del subte”, según los propios delegados, que si bien no gozan de ese estatus jurídico, en los hechos son quienes conducen gremialmente a los trabajadores del Subte.

La línea C (que cubre el tramo desde Retiro hasta Constitución) ostenta el bloque más combativo y fuerte dentro del reclamo por la separación de la UTA. Algunos de sus líderes son Segovia y Eduardo Landaburu en Taller; Jorge Morinigo y Leonardo Correa en Auxiliares de estación; Ariel Mastandrea en Boletería; Pablo Vidal en Tráfico (guarda y conductores); y Daniel Chauque en Peón general de limpieza. Dentro del bloque no hay disidencias en cuanto a marcar un nuevo rumbo, distanciados de la UTA.

Si bien la mayoría de ellos se conocieron en sus trabajos en Metrovías, parte de los auxiliares de estación y varios empleados de las boleterías se habían visto las caras trabajando en las emperesas tercerizadas, que prestaban servicios para el Subte. Luego llegó Metrovías, y de a poco, se fueron integrando a la compañía y hoy son la fuerza que impulsa el cambio de gremio.

Segovia, de maestro panadero a líder sindical

No hay delegado en la línea C que no halague los chorizos que Segovia hace a la parrilla sábado por medio. “Es un tipo solidario”, afirman sus compañeros. Segovia tiene 44 años, infancia en Moreno, parte de sus tardes en potreros del Chaco y lo último de su adolescencia en Paraguay. Hoy vive en Once en un modesto departamento que le prestaron, y dos veces por semana vuelve a Moreno para visitar a los siete hijos que tuvo con su primera mujer. Además, tiene una nena con su pareja actual.

“El Gordo” –como le dicen en los pasillos de Constitución- entró al sector de Taller en el 94. “Mentí para entrar a Metrovías: hice un currículum como mecánico”, recuerda un risueño Segovia, que desde los 15 años trabajó en confiterías –es maestro panadero-.

“Nunca me planteé ser delegado: me gustaba salir a bailar, tomar cerveza, divertirme, así que siendo casado igual me iba los sábados y aparecía el lunes. Tenía una vida bastante descontrolada”, reconoce Segovia.

Su situación cambiaría al momento en que comenzaron los problemas con la empresa. “A mí y a cuatro compañeros nos hicieron la cruz y nos sacaron la categoría”, explica y agrega: “Yo había ganado un concurso de un programa de coches españoles, trabajé una semana en eso y al que perdió, lo subieron como mecánico principal y a mí me pusieron como peón”.

La situación se habría repetido con otros trabajadores y en esos años, Segovia comenzó a hablar con sus compañeros el tema de ser delegado. “Estás loco”, le dijeron. Pero de a poco, fue sumando apoyos, hasta que logró agutinar una pequeña minoría que hoy es una mayoría absoluta dentro del gremio, y que lo ubica –desde hace unos diez años- como la voz autorizada del reclamo frente a la UTA.

“A veces me incomoda que confíen tanto en mí: tengo la responsabilidad de no equivocarme”, se sincera Segovia, que aunque le gusta el fútbol -es de River pero simpatiza con Independiente-, se reconoce “malísimo” para este deporte. “Tan malo era que siempre ers el último en ser elegido”, se ríe bonachón,  el hombre que logro colocar a los implacables Kirchner contra las cuerdas.

DEJA UNA RESPUESTA

Ingrese su comentario
Ingrese su nombre