Eduardo Feinmann conversó con la diputada libertaria Rocío Bonacci sobre la polémica visita a genocidas presos en Ezeiza y explicó cómo llegó allí.

Repasá las frases más destacadas

Eduardo Feinmann: “La verdad, lo digo ya por tercera o cuarta vez, me pareció una aberración y además un asco que un grupo de diputados hayan ido a la cárcel de Ezeiza a abrazarse, a charlar y hasta tomaron un proyecto de ley de los genocidas que están condenados por gravísimos delitos de lesa humanidad”

-“¿No le dio asco lo que hizo?”

Bonacci: “Sí, seguro”

Eduardo Feinman: “¿Y por qué lo hizo?”

Bonacci: “A ver, a mí me llama mi compañero de bloque, me invita a hacer una visita al penal de Ezeiza sin aclarar cuál era el objetivo de la visita y sin decir quién nos estaba esperando, que era Astiz y un grupo de represores”

-“En mi caso particular me insistió dos o tres veces por teléfono y por supuesto que acepté”

-“Acepté porque confío en mi compañero, accedí y lo acompañé”

-“En ese momento, caigo en la idea en que me escondió información desde un principio”

-“Cuando yo caigo en eso, digo, mirá, yo no quiero participar y lo hablo con un guardia cárcel”

-“Me dice, mirá, no te podés ir de la comitiva porque esto es un pabellón, uno no puede pasearse por ahí como si fuese un shopping”

Eduardo Feinmann: “¿Victoria Villarruel estaba al tanto de esto?”

Bonacci: “No me consta a ciencia cierta de que ella haya organizado la visita”

-“A mí me parece que no, porque una cosa es el poder ejecutivo y otra cosa es el poder legislativo”

-“Esto lo craneó, digamos, Beltrán. Supongo yo que con ayuda de Guillermo, porque él es un conocido en la materia”

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