Iñaki Piñuel, doctor en Psicología de la Universidad Complutense en España, dialogó con Eduardo Feinmann sobre la influencia del poder en las personas.
Repasá las frases más destacadas
-“El poder cambia de una manera muy sutil”
-“Hace que una persona pierda su conciencia moral, su capacidad empática, e incluso pueda traspasar lo que llamo ese límite del paso al lado oscuro”
-“Nosotros en España decimos, si quieres conocer a Juanito, dale un carguito, porque no se trata solo del gran poder, ¿No?”
-“Sino de cualquier manifestación por la cual alguien puede creerse en posesión de una capacidad de controlar, supervisar, monitorear a los demás”
-“El problema siempre es el mismo: el poder se convierte en el argumento para transformar una conciencia moral normal en esa conciencia alterada”
-“Si el puesto de trabajo es político, desde luego el psicópata es el candidato perfecto”
-“No todos los que llegan a la política son psicópatas, pero lo cierto es que al cabo del tiempo y sobre todo en el momento de detentar, ostentar el poder, la gran mayoría traspasa esa barrera o ese límite por el cual pierden de vista que no todo vale, que no todos los que llegan a la política son psicópatas”
-“No todos los jefes son psicópatas”
-“Escribí un libro para explicar la dinámica del poder, el poder jerárquico, el poder de la jefatura”
-“Es un pequeño poder, no es un gran poder, pero permite observar las mismas dinámicas de transformación perversa que encontramos en las grandes alturas del poder político, religioso, o de otro tipo”
-“La verdad es que el poder es muy peligroso”
-“Yo me sumo a las recomendaciones de las grandes tradiciones religiosas, muy especialmente la judio-cristiana, que habla del poder en términos de algo muy peligroso y algo incompatible con la vida humanitaria”
-“Lo cierto es que es el poder el que te tiene a ti, por eso, en esa entrevista decía que el poder es como la nitroglicerina”



























