Ramona Maneiro, la mujer que ayudó a morir a Ramón Sampedro en 1998, dialogó con Eduardo Feinmann sobre su experiencia, tras darse a conocer que el Congreso español aprobó la tramitación de la Proposición de Ley Orgánica de regulación de la eutanasia.

Repasá las frases más destacadas

-“A Ramón Sampedro no lo cuidé. Cuando estuco en su casa lo cuidó la familia y cuando se vino para acá lo cuidó una persona. Realmente yo no lo cuidé, solo iba a verlo después del trabajo”

-“Yo era lo que la prensa le dio la gana de decir. Me da igual decir que fui la amante, la cuidadora, la mujer o lo que sea. Yo fui la persona que ayudó a morir a Ramón Sampedro

-“A todos les preguntaba si lo ayudarían a morir. Pues me dijo a mí y me quedé con él”

-“Cuando vi la primera vez a Ramón me sorprendió mucho porque era de aquí cerca y me interesó saber más de las personas que quieren suicidarse”

Sobre el momento de la intoxicación cianhídrica: Yo no tenía ni idea que el cianuro estaba ahí entre sus medicinas. Esto fue arreglado por él y asesorado con otras personas para que aquellos que lo acompañaban no queden implicados. No era una pastilla, era como una especie de sal”

-“Si estuve en el momento de su muerte. Fue un poco feo porque no fue como realmente el pensaba ni yo imaginaba. Por eso mismo legalizar la eutanasia sería muy importante para aquellos que lo desean. Para no hacer como hizo Ramón a escondidas

-“No me arrepiento de ese momento. Ya han pasado 22 años. Ramón me tenía muy preparada, me enseñó muchas cosas”

-“La policía me vino a buscar a mi casa y me detuvieron algunas horas, hasta que me dejaron libre”

-“Ramón me enseñó a disfrutar de la vida pero también me enseñó a luchar por una muerte digna

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