Gabriel Romanelli, poárroco de Gaza, conversó con Eduardo Feinmann, tras los ataques de Hámas a Israel.
Repasá las frases más destacadas
-“Muy bien, sí, preocupado porque quedé, como decía usted, varado aquí en Belén”
-“Aunque para un cristiano siempre Belén nos habla de Jesús, de vida, de gozo, pero estoy tratando de hacer a la distancia todo lo que no puedo hacer porque no estoy allá”
-“La situación es terrible. Hace veintiocho años que soy misionero en Medio Oriente, con muchos años de servicio en Palestina e Israel y la verdad que nunca hemos visto la cosa así”
-“No porque no haya habido guerra, ni enfrentamiento, ni nada, pero la magnitud incluso sorprendió a todos”
-“Sea quien sea el que lo haga, el ataque a los civiles es siempre condenable”
-“En este momento para reducir los daños que se han producido me parece que es necesario una tregua”
-“Si bien no es una solución, pero al menos a mi modo de ver no sigue aumentando, por ejemplo, las víctimas civiles”
-“Yo hablo como cura, como religioso, no solamente pienso en mi comunidad cristiana, la comunidad judía, comunidad musulmana, rusa, incluso en quienes no creen nada”
-“Detrás de cada muerte, hay una vida, hay una familia, hay una vida que se tronca”
-“Gaza es también un lugar lleno de contradicciones, porque hay algunas barriadas que están bien, que son barrios un poco más prósperos, pero la mayor parte son barriadas muy pobres, como si fuesen barrios populares o villas de emergencia en muchos lados”
-“Ya los últimos años no hay electricidad de manera permanente, solemos tener cuatro horas de electricidad todos los días, menos estos dos últimos días que no hay nada”
-“El agua potable no existe”
-“Ciertamente la falta de libertad hace que muchas personas se sientan muy frustradas”
-“Hay muchos jóvenes, que son la mayor parte de la población, que piensan solamente en irse afuera”


























