Juan Coronel, carnicero de Tolosa, habló con Eduardo Feinmann y aseguró que pasa las noches dentro de su propio negocio para evitar robos.
Repasá las frases más destacadas
-“Ya para nosotros esta hora es un horario de estar armando las bateas, digamos”
-“Yo normalmente me levanto a las 6”
Eduardo: “Cuénteme la historia. ¿Por qué duerme en la cámara frigorífica?”
Juan: “Me quedé a dormir acá por las entraderas que tuve en el mes de abril en Tolosa”
Eduardo: “¿Y tiene alarma, tiene todo?”
Juan: “Alarma tenemos, sí, pero nada alcanza. No alcanza con alarma porque si vos no estás acá, la gente esa entra igual. Vos venís y ya te encontrás con el desastre”
-“No alcanza con alarma, con nada. Únicamente estando adentro y tratar de hacer lo que uno puede”
Eduardo: “Escúcheme una cosa. ¿Y su esposa y sus hijos quedan en casa?”
Juan: “Quedan en casa”
Eduardo: “Usted se queda en la carnicería durmiendo y los chicos en casa con su mujer”
Juan: “Así es. Y no queda de otra. ¿Qué te puedo decir? La vida mía depende del negocio también, como para que pueda alcanzar algo”
-“Uno piensa vivir bien, como vos decís, pero hoy en día el barrio no te deja más que quedarse acá. Si no, no hay cómo”
-“Ahora que se viralizó, el que iba a entrar no tenía arma”
-“Pero después de entrar, vamos a decir la verdad. Voy a hacer medio larga la nota”
-“Cuando entró un hombre, yo le salí corriendo. Al salir a correrlo, otro me interceptó en una bici”
-“Estaba corriendo a ese tipo y el que venía en la bici tenía la bici de mi hija, que habían sacado ya de acá, de la carnicería”
-“Mire usted que yo llevo a mi hija a la escuela y muchas veces agarro su bici y me voy porque es una escapada”
-“Ese tipo al que le saqué la bici, en 20 minutos viene con dos tipos más. Ahí ya serían tres”



























